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ayuntamientoLos sucintos hechos que a continuación se relatan constituyen una muestra, objetivamente palpable del antidemocrático proceder y ciego autoritarismo, de ordeno y mando, del Alcalde. Veamos a las claras:


En el Pleno del 24 de Junio del año en curso— ignorantes los asistentes del motivo — el Sr. Alcalde empieza la Sesión Plenaria leyendo, en un tono fuera de lugar, la normativa referente a las causas posibles por las que un asistente al Pleno pude ser expulsado del mismo. El Pleno se desarrollaba con la normalidad acostumbrada, sin que hubiera ni interrupciones, ni ninguna alteración del normal desenvolvimiento del mismo, cuando, sin que ninguno de los de entre público, supiese cuál era la razón del despropósito del Alcalde, en un gesto de airado autoritarismo, decide expulsar de la Sala a uno de los asistentes. Tal vez habría susurrado algo, tal vez silenciosamente había comentado algo al oído del compañero, cosa el Alcalde consideró gravísima hasta demandar la presencia de los Municipales. En resolución, abusando el Alcalde de una normativa confeccionada para corregir las alteraciones del orden, se inventó una situación inexistente de interrupción con el fin de poder aplicarla sin motivo ninguno. En todo momento, la actitud de la persona señalada y apelada por el Alcalde fue correcta, civilizada y simétrica con las elementales normas de conducta y educación. Entonces, ¿A qué vino esa rareza del Alcalde?.


Consideramos que semejante despropósito es la consecuencia de un autoritarismo exacerbado que quiere imponer frente a la calma democrática y dialogante que es lo que necesita Arriate en estos momentos más que nunca.


Por otra parte, el Sr. Alcalde cada vez que se ve imposibilitado, por su incompetencia argumentativa, a responder a preguntas razonables de la Oposición, recurre a la sinrazón despótica, negando el uso de réplica democrática o no respondiendo a las preguntas. El hecho no es un desprecio, en abstracto, a la oposición, sino a la democracia en general e incluso a sus propios votantes; a algunos de los cuales le oímos lamentar que el Sr. Alcalde no discurre como debiera hacerlo “un socialista”.


No queremos alargarnos más, esto es sólo un botón de muestra del autoritario proceder del Alcalde, de su cerrazón antidemocrática con la que se deja arrastrar con frecuencia. Y que parece que son reflejos de aquellas palabras suyas en campaña electoral en las que afirmaba que “la ideología no era importante” Tal vez esto sea así para el Alcalde. Nosotros sin embargo pensamos que la ideología, cuando mínimo democrática, es la condición necesaria para fundamentar cualquier otra ideología y negar ese autoritarismo impulsivo e irrazonable que viene blandiendo contra la propia democracia el Sr. Alcalde.

 

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