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ayuntamientoQue un padre de familia me confirme que lleva 2 años apuntado a la Bolsa de Empleo del Ayuntamiento de Arriate, que todavía no ha accedido ni a 15 días de trabajo municipal pero que a pesar de ello, no piensa rebajarse a suplicarle al “alcalde” que lo contrate, me produce dos reacciones diferentes: por un lado indignación y por otro satisfacción de que todavía hay personas que a pesar de las dificultades mantienen la dignidad e integridad.

¿Cómo es posible que a pesar de estar inscrito en una Bolsa de Empleo publicada en el BOJA, no haya entrado a trabajar todavía cuando hay en 2013, 23 personas que han entrado a trabajar dos, e incluso tres veces por decisión de este chaval que ahora es “alcalde”?

¿Cómo es posible que 54 contratos de cada 100 sean adjudicados completamente a dedo del alcalde?

¿Cómo es posible que se presuma y alardee de batir todos los records de contrataciones cuando casi 50% de los contratos son jornadas de 3 horas diarias con una insolente discriminación hacia la mujer?

¿Cómo es posible que haya extendida la idea de que se está repartiendo entre tod@s el poco trabajo que hay cuando a unas personas se les contrata 1 mes a jornada completa y a otras 15 días a 3 horas?

Muchos besos, muchos abrazos, muchas sonrisas, chaquetas, corbatas, medallas, viajes en coche oficial para hacerse la foto Facebook y folklore, mucho folklore, y mientras mi pueblo, el triste record que ostenta es ser el tercer municipio con más paro de la provincia de Málaga.

No estoy en contra de las personas que han entrado a trabajar en el Ayuntamiento, desgraciadamente tod@s lo necesitan, pero lo que está pasando en Arriate es idéntico a lo que pasaba en esa Andalucía retrógrada de señoritos y terratenientes que obligan a las personas a rebajarse ante el “amo del cortijo” por un trozo de pan, la diferencia es que ese “cortijo” es nuestro, del PUEBLO DE ARRIATE y no del señorito de turno.

Como dice Julio Anguita: “No me da miedo el ruido del poder, lo que me asusta es el silencio del pueblo”.

 

Antonio Durán Ramírez.

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